-¿Por qué Cañitas?- "Porque acá todo es lindo. La gente es linda. Aquí hay que estar si querés ver y ser visto, pero no estás obligado a eso. Porque así como podés mostrarte caminando pasada la medianoche por Báez o escuchando buena música en Soul Café, también tenés la posibilidad de, a la hora del brunch, sentarte en una mesita de cualquier bar a leer el diario al sol o de caminar a la tarde por calles tranquilas y arboladas como las que corren del otro lado del Boulevard Chenaut. Y, ¿hace falta decirlo?, acá los restaurantes ofrecen las mejores propuestas gourmet, calidad tanto en la comida como en la ambientación. Tenés la generosidad de los platos de El Portugués, la cocina de autor de Novecento, las pastas de Eh! Santino, la cocina criolla de Las Cholas, la buena carne en Falucho. Lo que quieras. Lo mismo que si buscás ropa, accesorios, objetos decorativos. Están las mejores marcas, los diseñadores de peso. Hay, incluso, un shopping que no excede como otros la escala humana, el Solar. Es más, cuando no tenés ganas de salir y preferís juntarte con amigos en tu casa y agasajarlos con una rica comida, en pocas cuadras encontrás la cadena de supermercados que te guste y pequeños locales con todo tipo de delicatessen. Alto barrio Cañitas, hay que vivirlo", sentencia la joven.
Mariano Oppel, titular de Oppel Propiedades, coincide y agrega: "Aunque el auge de la construcción llevó a demoler muchas de las casas de la zona (en algún momento hubo en Cañitas más de 50 emprendimientos paralelos) y otras se reciclaron para convertirse en comercios, quedan algunas casonas familiares cuyos dueños las valoran justamente porque aquí el tema de la inseguridad no disminuye las propiedades unifamiliares. En verdad, ésta es una zona que ha cambiado mucho en las últimas décadas. Porque hasta no hace mucho era de construcciones bajas, un barrio de militares y de aficionados a las carreras".
Raúl Merlo, titular de RE/MAX Ayres, comparte este criterio y completa la idea: "El gran vuelco de la zona fue en un principio comercial y se consolidó cuando tanto en Belgrano como en Palermo comenzaron a escasear terrenos, algo que en Las Cañitas se encontraba con relativa facilidad, lo que ya no sucede". Lo mismo asegura Oppel, aunque expresa: "Si admitimos la división con La Imprenta, el sector más complicado en cuanto a vacancia de tierra es este último."
Claudio Mazur, por su parte, percibe a La Imprenta como espacio "más consolidado, con mayor densidad de población y público dentro de una franja etaria más amplia, que busca viviendas de importante desarrollo en cuanto a metraje. El de Cañitas, en cambio, es más joven, demanda propiedades chicas, de alrededor de 60 m2, con muy buen diseño, doble altura, uno o dos dormitorios. En muchos casos es la primera vivienda, ya sea de una pareja o de profesionales que viven solos, tienen buen nivel adquisitivo y pocos gastos fijos".
Un panorama que Silberman define: "Aun cuando se habla de que hoy el mercado de compraventa no está en su mejor momento, cuando entra en la inmobiliaria un loft o departamento de 1 o 2 dormitorios, en treinta días está vendido". ¿En qué valores? Es Mazur el que toma la palabra: "Los precios dependen de diversos factores: ubicación exacta, equipamiento, piso, vista, luz, amenities. Puede decirse que, en términos generales, la incidencia del terreno es de US$ 1000 el m2; en pozo, como inversión, el precio del m2 oscila entre US$ 2000 y 2200, mientras que para las construcciones nuevas a entregar se calcula desde US$ 2500 hasta 3500".
Merlo, finalmente, acota que "al coexistir unidades de todo tipo, tamaño y antigüedad, y diversas ubicaciones dentro del mismo barrio, los valores son dispares. La cotización puede llegar a US$ 4000 el m2 para pisos a estrenar o con antigüedad de hasta cinco años, sobre Libertador y con excelentes vistas a espacios libres. Pero hay propiedades de mediana antigüedad y construcción estándar, 1 o 2 dormitorios, que se consiguen a precios de entre 1600 y 1900 dólares el m2". Y, para concluir, destaca: "Es una zona donde se está desarrollando el alquiler temporario a extranjeros, motivo por el cual se incrementa la demanda de los departamentos de 2 ambientes de primera calidad".
Cuentan los que saben que hasta mediados del 1800 la zona era apenas un cañaveral del que luego tomó su nombre una quinta ubicada entre Luis María Campos, entonces Camino de las Cañitas, y Libertador. Ya en 1876, entre el parque 3 de Febrero y los alfalfares de Rosas, nació el actual hipódromo de Palermo y, alcanzando el siglo XX, la gran quinta y otras vecinas se lotearon. También se trazaron las canchas de polo y el sector fue poblándose con construcciones que lo identificaron hasta avanzados los años 80: studs, caballerizas, monoblocks destinados a militares, casas bajas. Rosi M vive en Las Cañitas hace más de 25 años y todavía recuerda cuando "alrededor de las 5.30 oía el ruido de los cascos de los caballos, que iban de los studs a las pistas del hipódromo y resonaban sobre el asfalto. O cuando la fanfarria de Granaderos avanzaba por las calles del barrio... Es impresionante cómo, en pocos años, todo cambió. Un vuelco que comenzó con la aparición de lo que hoy se conoce como La Imprenta". Rosi cambia el foco de la cuestión hacia un tema en el que no todos acuerdan. ¿Imprenta y Las Cañitas son la misma cosa? ¿Están dentro de los límites de Palermo o de Belgrano?


